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Guadalupe-Reyes: Incrementa acoso a mujeres en fiestas decembrinas

Guadalupe-Reyes: Incrementa acoso a mujeres en fiestas decembrinas

Durante el periodo conocido como “Guadalupe-Reyes”, del 12 de diciembre al 6 de enero, se incrementan de forma significativa los riesgos de acoso y violencia sexual en espacios familiares, laborales y digitales, advierte un reporte de la organización Ola Violeta.

Las posadas, cenas de fin de año y reuniones familiares suelen asociarse con convivencia y celebración. Sin embargo, para miles de mujeres y niñas en México, este periodo representa también una temporada de “mayor vulnerabilidad frente al acoso y la violencia sexual”, de acuerdo con el “Reporte Mensual de diciembre 2025” de Ola Violeta.

El documento señala que el aumento del riesgo no es una percepción subjetiva, sino el resultado de una combinación de factores: “mayor convivencia obligada”, “consumo elevado de alcohol”, “menor supervisión”, así como una presión social persistente para “no hacer drama” o “aguantarse” con tal de no alterar el ambiente festivo.

Cifras que alertan

Entre los datos más contundentes, el reporte retoma información del Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) del INEGI, que indica que 10.6 millones de mujeres en México fueron víctimas de ciberacoso durante 2024. Durante las fiestas decembrinas, este tipo de violencia tiende a intensificarse, y con frecuencia se cruza con el acoso presencial: la misma persona que envía mensajes sexuales no solicitados puede ser quien invade el espacio físico en una posada o reunión.

En el ámbito laboral, las cifras también son significativas. En México, 27.9% de las mujeres de 15 años o más ha sufrido violencia en el trabajo, y al menos 15.1% de esta violencia es de carácter físico o sexual. Las fiestas de fin de año fuera de la oficina —con alcohol pagado por la empresa y jerarquías intactas— suelen convertirse en escenarios propicios para comentarios sexuales, tocamientos o insinuaciones, que luego se minimizan bajo la excusa de la embriaguez.

El reporte subraya que el alcohol no genera la violencia, pero sí exacerba conductas violentas preexistentes. Estudios forenses citados indican que la agresión no surge “de la nada”, sino que se potencia en contextos donde ya existen relaciones desiguales de poder.

En el ámbito familiar, el riesgo es especialmente grave para niñas y adolescentes. Datos de la ENDIREH 2021 muestran que casi 7 de cada 10 mujeres que sufrieron violencia sexual en la infancia identifican como agresor a un familiar. Durante las fiestas, factores como casas llenas, visitas que se quedan a dormir y adultos alcoholizados incrementan la exposición. Organizaciones civiles estiman que hasta 90% de los agresores infantiles aprovechan el ambiente festivo y el acceso “normalizado” a las menores para cometer abusos.

El silencio como constante

El informe destaca que la mayoría de los casos no se denuncian. Las razones incluyen miedo a no ser creídas, vergüenza, dependencia económica o emocional del agresor y temor a represalias laborales o familiares. En diciembre, denunciar suele implicar una carga adicional: ser acusada de “arruinar la Navidad” o de exagerar.

Esta lógica refuerza lo que el reporte denomina un pacto de silencio, que protege a los agresores y deja a las víctimas aisladas. Como consecuencia, el acoso continúa reproduciéndose año tras año sin llegar a instancias formales.

¿Cómo prevenir acoso durante las fiestas?

El reporte plantea que la prevención del acoso en el periodo decembrino no puede recaer únicamente en las mujeres y niñas, sino que requiere corresponsabilidad social, Entre las acciones clave se destacan:

  • En espacios laborales: las empresas deben asumir responsabilidad por lo que ocurre en posadas y eventos de fin de año, establecer protocolos claros, limitar el consumo de alcohol y garantizar canales seguros de denuncia sin represalias.
  • En el ámbito familiar: respetar los límites físicos de niñas, niños y adolescentes; no obligarlos a saludar con besos o abrazos; supervisar activamente las reuniones y evitar minimizar conductas incómodas.
  • Entre testigos: intervenir ante comentarios, tocamientos o conductas inapropiadas; respaldar a la persona afectada y no justificar la agresión como “broma” o “exceso”.
  • A nivel comunitario: romper el silencio y cuestionar la normalización del acoso en la celebración.

Un problema de derechos humanos

Ola Violeta enfatiza que el acoso sexual no es un malentendido ni un costo inevitable de las fiestas, sino una violación a los derechos humanos con impactos profundos en la salud mental, la vida laboral y el desarrollo de mujeres y niñas.

Mientras el consumo excesivo de alcohol y la tolerancia social sigan utilizándose como justificación para “pasarse de la raya”, advierte el reporte, el periodo Guadalupe-Reyes continuará siendo una temporada de riesgo. La prevención, concluye, pasa por menos complicidad y mayor disposición a creer, escuchar y actuar, incluso —y sobre todo— en medio de la celebración.

En México, este periodo representa también una temporada de “mayor vulnerabilidad frente al acoso y la violencia sexual”

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