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Año Nuevo: menos promesas, más propósito

Año Nuevo con propósito y menos promesas

Cada inicio de año viene cargado de una energía muy particular. Ese impulso casi universal de pensar: “ahora sí”.
Ahora sí empiezo la dieta.
Ahora sí voy al gimnasio todos los días.
Ahora sí voy a cambiarlo todo, de golpe y sin pausas.

No creo en descalificar los propósitos. Al contrario. Pero sí creo que muchas veces les ponemos un peso excesivo, casi irreal. Queremos resultados radicales con rutinas que no existían en nuestra vida semanas antes. Luego, sostenerlas se vuelve complicado, frustrante y, a veces, injusto con nosotros mismos.

Año Nuevo con propósito y menos promesas

Yo no propongo dejar de ponerte metas. Propongo algo distinto: mirarlas con más conciencia y estrategia.
Siempre he pensado que los famosos doce deseos de Año Nuevo no son solo deseos. Son propósitos. Pequeños rituales donde imaginamos cómo podría verse el año que comienza.

Esa capacidad humana de proyectarnos hacia algo mejor me parece profundamente bella. Incluso necesaria.

El año que comienza es, ante todo, una posibilidad. La posibilidad de un cambio físico. De un cambio económico. De mudarte, aprender un idioma, mejorar tu trabajo o hacer más eficiente tu vida si eres in dependiente.

Pero esa posibilidad no se sostiene sola: se construye.

Por eso, antes de hacer más, siempre invito a hacer algo pre vio: mirar dónde estás parado. Muchas veces no se trata de su mar actividades nuevas, sino de hacer mejor lo que ya haces. Eficientar. Ajustar. Afinar.

En el arte esto es muy claro. Hay procesos que necesitan reposo.

Hay cuadros que se entienden mejor cuando se dejan enfriar.

Crear y crecer a fuego lento

Yo lo llamo (cocerse a fuego lento), una filosofía que atraviesa mi vida y mi trabajo. Las prisas innecesarias casi siempre me indican que algo no está del todo claro.

Ejecutar por ejecutar, solo porque (ya es momento), rara vez da profundidad. Pulir no es retrasar. Pulir es cuidar. En el estudio nos pasa mucho. Hay piezas inconclusas, pruebas, obras que quedaron guardadas. Y a veces, con una mirada nueva, resultan ser verdaderos diamantes sin pulir. Solo necesitaban una pausa, una limpieza, una segunda oportunidad.

Lo mismo ocurre con nuestros planes. Con nuestra agenda. Con nuestros objetivos.

La clave está en sostener. Y solo se sostiene aquello con lo que estamos profundamente comprometidos. Ahí aparece la pregunta esencial (para qué).

Cuando el para qué es claro, la constancia deja de ser una carga y se vuelve dirección.

Por eso, este Año Nuevo te in vito a algo sencillo y poderoso. Haz limpieza. Limpieza de agenda. Limpieza de herramientas. Limpieza de corazón.

Ordenar para volver a crear. Ordenar para volver a desordenar y ordenar mejor. En el arte, limpiar los pinceles siempre marca un nuevo comienzo. En la vida también.

Que este año no empiece con exigencia, sino con estrategia. No con prisa, sino con propósito. Y que estés dispuesto a recibir lo mejor, trabajando con lo que ya tienes.

Sígueme en todas mis redes sociales si quieres conversar conmigo desde esta parte humana. Soy Marily Torres. Me encuentras como @marilytorresd. Feliz Año Nuevo. Me encantará leerte. Con cariño, Marily

Cada inicio de año viene cargado de una energía muy particular. Ese impulso casi universal de pensar: “ahora sí”.Ahora sí empiezo la dieta.Ahora sí voy al gimnasio todos los días.Ahora sí voy a cambiarlo todo, de golpe y sin pausas. No creo en descalificar los propósitos. Al contrario. Pero sí creo que muchas veces les […]

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